Descubriendo Sicilia.

Catedral de Palermo. Foto: Maurobrock

Catedral de Palermo.
Foto: Maurobrock

Estamos en la isla más grande del Mediterráneo, con casi 26 mil km2, y rodeados por una enorme cantidad de montañas.

Palermo nos recibe con calor y con una brisa marítima tan característica de la costa del Mar Tirreno. Los limoneros y naranjos nos saludan. La catedral del siglo XII, construida en un estilo sicilio-normando, es una visita importante a realizar, también merecen una parada obligatoria también las iglesias de San Cataldo, Martorana y el Palazzo dei Normanni  mientras podemos callejear por la Plaza Pretoria y por Quattro Conti.

Messina. Foto: Salvatore Freni

Messina.
Foto: Salvatore Freni

Salimos de Palermo con dirección a Messina, la ciudad desde la que se divisa la Italia continental. Solunto saluda nuestro paso con sus ruinas fenicias. En nuestro recorrido por la costa norte, la isla aparece plagada de árboles cítricos, viñedos y olivares. En el interior, el paisaje se volverá más desolado, sólo custodiado por cereales.

Cefalú. Foto: Miguel Virkkunen.

Cefalú.
Foto: Miguel Virkkunen.

Ya que normalmente las ciudades suelen ser grandes urbes de vez en cuando es muy agradable encontrar pequeños pueblos como Cefalú al lado del mar y unas bahías como Aranciotto y Settefrati que se extienden para dar lugar a playas de arena dorada, con un precioso puerto y en el interior su catedral románica bajo un promontorio rocoso ‘La Rocca’ como la llaman, con forma de cabeza en sus laderas el Templo de Diana. En cuanto a gastronomía su plato estrella las ”anchoas de la duquesa” un guisado que es mejor probar.

Etna. Foto: Miguel Virkkunen.

Etna.
Foto: Miguel Virkkunen.

El Etna se levanta majestuoso ante nuestros ojos en el pueblo de Taormina. Estamos en el techo de la isla a 200 metros de altura y ante uno de los volcanes más famosos de Europa que puede entrar en erupción en cualquier momento. El Teatro Griego, del siglo III a.C es visita obligada, con unas vistas a la bahía de Naxos y con el Etna al fondo este antiguo teatro fue edificado aprovechando la geografía de la zona, aún se pueden ver como parte de las escaleras están talladas en la misma roca. Actualmente es posible ver algún concierto, representaciones teatrales clásicas o algún festival.

Podemos perdernos por la ciudad, desde la calle Coso Umberto I repleto de tiendas y llegar a la Plaza Vittorio Emanuelle II donde está la Iglesia de Santa Caterina.

Siracusa. Foto: Jorge Cancela.

Siracusa.
Foto: Jorge Cancela.

Esta visita por Sicilia no puede terminar sin ver Siracusa con un rico patrimonio arqueológico, el parque arqueológico de Neápolis cuenta con un teatro griego, un anfiteatro romano o la gruta de la Oreja de Dionisio,no os perdáis la Piazza del Duomo y la Fuente Arusa. Finalmente  Agrigento una ciudad que posee el conjunto de templos griegos más antiguos del mundo, el valle de los templos griegos de Agrigento, que es Patrimonio de la Humanidad: el Templo de Juno Lacinia, Templo de la Concordia, el más antiguo el Templo de Hércules en cuyo recorrido podemos encontrar la Tumba de Terón, entre otros templos y monumentos del rico patrimonio de la ciudad.

Valle de los Templos. Foto: Verity Cridland.

Valle de los Templos.
Foto: Verity Cridland.

ISLAS LIPARI
Son unos islotes situados al Norte de Sicilia. El barco que lleva hasta ellas navega por unas aguas transparentes que son la antesala de la belleza volcánica de estas islas, preñadas de luz. Son ideales para practicar deportes submarinos.
LAS ISLAS EOLIAS
Se encuentran en las batidas aguas cerca de la costa septentrional de Sicilia. Se llaman así por Eolo, dios griego del viento. Según Homero, Odiseo recaló en estas islas y recibió un saco de viento para llegar a casa, pero sus marineros lo abieron demasiado pronto y el barco fue empujado de vuelta al puerto.